Ampliación y nuevo ingreso del Museo de la ciudad de Quito

Ampliación y nuevo ingreso del Museo de la ciudad de Quito

Honra la configuración de la manzana fundacional de la ciudad con un elemento leve y transparente
Obra
Ampliación y nuevo ingreso del Museo de la ciudad de Quito
Arquitectura
MCM+A taller de arquitectura // Yadhira Álvarez Castellanos, Pablo Moreira Viteri, Natalia Corral Fierro, Rubén Moreira, Milton Chávez
Constructora
A. Constructores
Cliente
Fundación Museos de la Ciudad (FMC), Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP)
Ubicación
Quito, Ecuador
Ingeniería
Ing. Guillermo Gómez
Colaboradores
Arq. Marcelo Gualotuña, Arq. Marco Sousa, Arq. Diana Espinosa, Luis Quiroz, Pedro Endara, Sofía Salas
Presupuesto
USd 1´250.000
Sup. construida
1.260m2 Área Construida y Rehabilitada, 1.350m2 Áreas Exteriores Intervenidas
Fotografía
Sebastián Crespo, Christoph Hirtz, Yadhira Álvarez
Web
https://www.facebook.com/MCMA-taller-de-arquitectura-149632715134858/

La ampliación del Museo y la creación de su nuevo acceso se plantea no sólo resolver los requerimientos del programa y el proyecto si no hacerse cargo de la relación del edificio con la ciudad. En este doble cometido apela a espacios residuales disponibles y con una clara estrategia de incluir el vacío como núcleo fundante de la arquitectura (de la preexistencia y de la ciudad) dispone un volumen de dos niveles de conformación muy simple que se hace cargo de la cadencia de estos vacíos a escala urbana y del edificio. Enfrentado al boulevard y conectado a éste mediante un puente que hace posible el vínculo y de los distintos circuitos propuestos la nueva plaza al interior del predio (espejo del espacio público) es la primera de una secuencia que va internándose en los edificios del museo existentes que ocupan la manzana. La continuidad de la fachada se recompone mediante una mampara de celosía metálica y cerramiento de cristal por el interior. De esta forma se honra la configuración de la manzana fundacional de la ciudad con un elemento leve y transparente que, pese a ello, define un volumen que se aprecia con nitidez: un gesto sutil que restituye el orden del frente que hasta entonces recibía los patios residuales de la manzana. El edificio está estructurado en base a un sistema de marcos rígidos de columnas y vigas doble T que, parcialmente vistos, permiten entender un orden riguroso y simple que acompaña la propuesta arquitectónica. Puente y elementos complementarios hacen uso de una estructura de acero que se inserta muy bien en el entorno construido con la imagen maciza propia de la arquitectura de Quito.

F. Pfenniger

La ampliación del Museo de la Ciudad de Quito busca aportar a la rehabilitación urbana de la zona, con una actuación que se suma a la recuperación del boulevard 24 de mayo, y pretende consolidar el complejo cultural, reformulando su relación con el espacio público y complementando una serie de espacios administrativos que requiere la institución.

Estrategias de intervención
Valoración de la estructura morfológica de manzana: partiendo de la lectura histórica del estado original de las proporciones y composición de la morfología de la manzana, logrando así, con la propuesta, una intervención clara y legible, de fácil integración al contexto.

Valoración de la estructura-estado actual: se parte de una identificación y valoración de los elementos existentes, de tal manera se privilegian los aspectos de relación urbana, como la secuencia visual hacia la cúpula de la capilla del Museo de la Ciudad y la relación con la plataforma pública de la Av. 24 de mayo.

Jerarquía y conexión espacial entre vacíos: en la propuesta, los espacios libres son resultado de una intervención proyectual que les atribuye significado y que permite entenderlos como un circuito transitable continuo que atraviesa y dota de permeabilidad al conjunto edificado. Se propone articular el edificio al boulevard 24 de mayo, mediante un puente, abierto al espacio público, que se corresponde con la escala de la plaza y que proporciona a la ciudad una fachada vital y con uso. Se genera así una secuencia PLAZA-PUENTE-PLAZA, en la que el puente actúa como filtro y a la vez ejerce un poder de convocatoria hacia este importante equipamiento cultural, que provoca el recorrido desde y hacia el MUSEO en un descubrimiento continuo de elementos de interés patrimonial y urbano.

Propuesta Arquitectónica
El edificio se dispone como un bloque edificado superpuesto al cuerpo de los estacionamientos construido en el año 2000. Se dispone en forma de “C”, correspondiendo con la lectura morfológica de la manzana, está resuelto en dos niveles, desarrollados entre el nivel de la terraza actual y el nivel de piso de las crujías antiguas.

Se plantean 3 circuitos de circulación, el primero un flujo público de visitantes que se da desde el boulevard 24 de mayo, atraviesa el vestíbulo al nivel de la nueva plaza del proyecto y se dirige a través de una escalera a los espacios museables ubicados en los claustros antiguos del Museo de la Ciudad. El segundo es un flujo administrativo que conecta los ingresos del museo con la zona de oficinas. Un tercer circuito es técnico, corresponde a un flujo de bienes, comunica el estacionamiento, montacargas, y las zonas de reserva y taller de restauración.

En el nivel de llegada del puente se localizan espacios complementarios, de uso público y comerciales compatibles con el equipamiento cultural, tales como cafetería, aula de conferencias y vestíbulo. En la planta alta, se localiza el área de oficinas de la Fundación Museos de la Ciudad.

La propuesta de intervención en la fachada hacia la calle Morales responde a la intención de resolver el problema de la discontinuidad de la imagen urbana hacia la Av. 24 de Mayo, generada por la orientación de espacios residuales hacia este frente, mediante la recuperación de la característica de homogeneidad urbana dada por la ocupación a línea de fábrica, propia del centro histórico de Quito. Se plantea una fachada como un elemento abstracto y continuo que articula los distintos elementos y niveles existentes, está resuelta con una celosía metálica en su capa exterior y con vidrio hacia el interior de los espacios.

La terraza se plantea como una prolongación del nivel superior existente, es un espacio accesible, en el que se diferencian tratamientos de espacios de estancia y ajardinados que proporcionan distintas experiencias de contemplación del entorno.

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