La colina Heinrich Hildebrand al sur de Duisburg, fue construida artificialmente como parte del plan de recuperación y neutralización de los desechos de metales de la industria altamente contaminante de la cuenca del Ruhr. Bajo ella hay toneladas de metales pesados que han sido acumulados en poco menos de un año. Nace así -aparece- la colina que es tratada con la perfecta lisura del césped y escasa de vegetación: no pretende ocultar su origen artificioso, porque tampoco pretende hacer olvidar lo que cubre, que no es nada menos que el intenso pasado industrial altamente contaminante de la región que aspira a superar. Sobre ella se ha instalado este mirador, objeto, escultura. Evoca una montaña rusa e invita a visitarla como tal. No lo es. Es parte de la ironía y de la provocación que proponen los autores. Al desencanto de descubrir que no es una montaña rusa y que, en cambio, es una pasarela caminable, se suma la desazón de que tampoco se puede la recorrer completa: el loop no es caminable. ¿Qué es, entonces? Un llamado, una escultura en el espacio público, un mirador excepcional que conquista alturas que no se dan en el paisaje circundante. A más de 40m de altura se abre el paisaje industrial recuperado y a las vistas sobre la lejanía. El nombre de Tigre y Tortuga hace alusión a la relación entre el movimiento y el reposo y, en tanto hito regional, expone el punto de inflexión y de cambio que enfrenta la región que se reinventa y se reestructura. A la lógica del crecimiento perpetuo los autores contraponen una escultura contestataria y contradictoria. La obra, sin embargo, hace gala de la más compleja ingeniería y capacidad técnica. No sólo es una estructura mayor, también es compleja y acude a la mejor capacidad de la ingeniería y la industria alemana. El diseño de la escala resuelve una geometría de una curva que es absolutamente irregular en las tres dimensiones cuya complejidad se aprecia en los planos. Más complejo ha de haber sido el montaje. Hecha enteramente en base a perfiles y tubos galvanizados por inmersión en caliente (ver hot dip galvanizing) se presenta con el sello de la protección y durabilidad, atributos que esta tecnología aporta al acero. Es coherente con la propuesta de los autores y con la sostenibilidad que aspira lograr la región.
F. Pfenniger
Ubicación:
Concepto y diseño:
Arquitecto:
Proy. estructura:
Coord. de Proyecto:
Diseño paramétrico 3D y concepto sist. de escala:
Año:
Fotografía:
Web:
Duisburg, Alemania
Heike Mutter y Ulrich Genth
Sonja Becker + Rüdiger Karzel, BK2a la arquitectura, Colonia
Prof. Michael Staffa, Andreas Hertel, IFB Frohloff Staffa Kühl Ecker, Berlin
Carola Kemme
Arnold Walz, Stuttgart
2011
Rainer Schlautmann, Vladimir Wegener, Stadt Duisburg
www.phaenomedia.org
Últimamente, la elegante curva de una montaña rusa se destaca ampliamente en la cumbre más alta la colina diseñada como parque de la Heinrich Hildebrand Höhe en el sur de Duisburg.
Los barridos dinámicos y las curvas de la construcción se inscriben como una firma en el paisaje y se elevan hasta la altura de 21m.
Desde la distancia la brillante pista metálica crea la impresión de velocidad y aceleración máxima. Visto de cerca, el supuesto el carril resulta ser una escalera que, elaboradamente sinuosa, sigue el curso de una montaña rusa.
El visitante puede subir a la obra de arte a pie. Aunque el curso describe un loop cerrado, es imposible acceder a él, pues el loop emerge como una barrera física.
En la cumbre, en el punto más alto de la escultura -45m sobre el suelo- el visitante se ve recompensado con una vista extraordinaria sobre el paisaje de la cuenca del Ruhr occidental.
"Tigre y la Tortuga" se refiere con su dialéctica inmanente de velocidad y estancamiento a la situación de cambio en la región y su giro hacia la renaturalización y la reestructuración. Mientras que la escultura expresa un giro absurdo en relación con la expectativa inherente de la imagen creada por una montaña rusa, refleja su propio rol como hito potencial transregional que, inevitablemente será guardado como imagen. Esto permite contrarrestar la lógica de crecimiento permanente, con una escultura contradictoriamente absurda que se niega una interpretación definitiva.
Con 44 x 37m de base y una altura de 21m de construcción, la escultura no es sólo una de las más grandes en Alemania, sino también una obra maestra de la ingeniería. Especialmente el proyecto de las escaleras (desarrollado en colaboración con Arnold Walz) que serpentea consecuente y elegantemente a lo largo de la forma tridimensional que es distinta en cada punto y que, por lo tanto, conlleva un reto hasta ahora nunca logrado.
Heike Mutter y Genth Ulrich crean juntos proyectos artísticos en espacios públicos y lugares de exposición desde hace ocho años. Sus obras se desarrollan contextualmente y en función del lugar y reflejan de manera magnífica las condiciones de lo público. Desde el año 2007 el dúo vive y trabaja en Hamburgo, donde Heike Mutter ejerce de profesor en la Escuela Superior de Artes Visuales.
EXTRACTO DE ARTICULO ESCRITO POR HEIKO KLAAS Y NICOLE BÜSING.
Desde el 13 de noviembre está abierta al público la escutlura de gran escala “Tiger&Turtle Magic Mountain” (Montaña mágica Tigre y Tortuga). Corona la plataforma de la colina de 21m levantada artificialmente (*) de manera que el visitante puede subir más de 45m sobre el nivel del paisaje y disfrutar de una impresionante vista sobre el Rhin.
Se han incorporado luces LED en los pasamanos iluminando el vuelo de las escaleras de manera que la escultura sea accesible también de noche.
El vuelo sinuoso de las escaleras se inscribe en el paisaje como una rúbrica y apela a la imagen arquetípica de la montaña rusa. Con una mirada más cercana el público se decepciona de forma dramática. El visitante trepa la escultura de la montaña rusa a pie a través de distintas gradas.
LOOP A PIE
Incluso desde una gran distancia uno reconoce las formas curvas asentadas ponderadamente que coronan la colina verde. La primera impresión apunta a una montaña mágica pero en realidad la pieza parece muy expuesta y está instalada allí sin señas de una feria de diversiones. Sin carros traqueteando a lo largo de las vías, sin avisos luminosos, sin gritos del público en una descarga de adrenalina. Mientras más se observa el objeto, más irritante resulta esta atracción abstracta. Permanece autocontenida como una escultura autónoma. Y en realidad es una escultura exterior que Heike Mutter y Ulrich Genth crearon especialmente para el lugar de la colina Heinrich-Hildebrand-Höhe en Duisburg, donde se completa en invierno de 2011. La paradojal construcción de la Montaña Mágica Tigre y Tortuga es una montaña rusa para peatones. Un sendero acero de de aproximadamente 1,0m de ancho y 220m de largo y 15m de altura lleva al público a lo largo de diversas curvas y pendientes a lo largo de puntos espectaculares y lugares en lo que, a pie, es literalmente imposible doblar la esquina. Pero es precisamente allí que se produce el encuentro entre la imagen y la realidad y el absurdo se convierte en gesto. Adecuado para un proyecto artístico, Mutter y Genth pusieron la escultura caminable en el pedestal verde. Desde la distancia uno se pregunta qué realmente aparece como más artificial: los giros elegantes que incluso pueden recordar a los de Stella o Moore, o la colina que las soporta; una colina como modelada, cubierta de pasto y libre de árboles. Difícilmente se podría concebir un mejor basamento para la gigantesca escultura abstracta. En realidad la montaña estaba allí, pero es igualmente artificial: concentra una acumulación de sustancias problemáticas, miles de toneladas de desechos tóxicos de zinc se han apilado a lo largo de un año, luego se han cubierto de un “manto verde” para finalmente complementarse con “arte en el espacio público”. “Hay tantos metales pesados en la colina que solíamos bromear diciendo que podríamos generar toda la energía para nuestro proyecto sólo vertiendo ácido sobre ella”. Como artistas, Mutter y Genth son suficientemente astutos para enfrentar esas situaciones y lidiar con el riesgo de la explotación de políticas ambientales con ironía y paradoja en vez de con gestos morales inútiles. En primer lugar, coronan el depósito de residuos con una montaña mágica, el epítome de la sociedad orientada al ocio y la diversión para luego transformarla a una feria de arte desacelerada esculturamente. La idea central es de coronar la montaña tóxica con una atracción que permite, en el sentido literal, mirar por sobre todo (o pasar por alto). Esto no sin cierta comicidad funciona como un comentario lacónico probablemente más concluyente que comentar críticamente esta localización. Se percibe cierta ambigüedad en el título: formalmente hablando desde la tradición marcial de los nombres de las montañas rusas, los operadores gustan de nombrar sus instalaciones como “Colosos” o “Dragon de Acero”. Tigre y Tortuga se refiere, en palabras de Ulrich Genth, a la “paradoja de Aquiles y la Tortuga, de forma que, por un lado, la tortuga aparece como símbolo de la lentitud y, por por el otro, el Tigre como símbolo del capitalismo. El objeto sólo aparenta velocidad a la distancia, pero luego, es un esfuerzo ascender por sus propios pies”. Y aún más, como peatón uno encuentra, próximo a las vistas fantásticas, un loop impasable. Esto confronta al caminante con el cómico absurdo de la experiencia limitante de la velocidad de caminar.



El proyecto cuenta con el patrocinio del Estado Federado de Renania Westfalia del Norte y de la Comunidad Europea, en el marco del programa ecológico Emscher-Lippe-Raum (ÖPEL) y con fondos nacionales de Capital Cultural Europa RUHR 2010 y también financiado con apoyo de auspiciadores privados como Hüttenwerke Krupp Mannesmann (HKM) asociado con Vallourec & Mannesmann Tubes and Sparkasse Duisburg así como Stadtwerke Duisburg AG.
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