Reaprendiendo de Mies

Reaprendiendo de Mies

Mies van der Rohe (Aquisgrán 1886 – Chicago 1969) arquitecto alemán cuya obra se desarrolla principalmente en USA y en Chicago a partir de su emigración en 1938, es frecuentemente asociado al acero y su postura reducida a la simplificación de su conocida frase de "menos es más". Coetáneo de Le Corbusier, Gropius y tantos otros, es reconocido como uno de los fundadores del movimiento moderno. Riguroso al extremo, re estudiar algunas de sus obras es un ejercicio que bien vale la pena repetir.

Reconocimientos

Mi cercanía al acero como materia de la arquitectura está marcada por el tiempo y por personas: el ingeniero Elías Arze L., que me acercó a la rigurosidad estructural; el profesor  arquitecto Horacio Borgheresi R. con quien compartí un laborioso trabajo editorial que culminó en una rica amistad y que puso a mi alcance su mirada reposada y su cercanía a Mies van der Rohe; el profesor arquitecto Alberto Montealegre K., cuya obra y generosidad me permitieron descubrir autores que me eran desconocidos; el arquitecto Iñaki Volante, que despertó en mí el interés por las casas de Mies y de Pierre Koenig y que luego me confiara la cátedra de acero en la universidad que dirigía y que me permitió cercanía con nuevas generaciones de arquitectos y profesores. Y, por supuesto, la obra de los arquitectos que hemos podido estudiar y  comentar en estas páginas, que siendo todos los que son, no puedo detallar como tampoco puedo callar mi reconocimiento y agradecimiento. Entre ellos, no puedo dejar de mencionar a dos arquitectos chilenos con quienes he compartido actividades gremiales y cuya obra he tenido ocasión de conocer y difundir: Juan Sabbagh y Guillermo Hevia. A ellos se suman las instituciones, como el ICHA y ALACERO y la industria que, en distintas latitudes y países, ha compartido generosamente sus procesos, sus descubrimientos y sus planes. Sin todos ellos, ni este sitio ni la forma en que ahora me aproximo al material serían posibles.

Por lo mismo, quiero hacer un intento de volver sobre Mies van der Rohe, arquitecto cuya obra ha sido materia de muchas publicaciones, estudios y reconocimientos. El arquitecto, y la Fundación que lleva su nombre (http://miesbcn.com) marcan un hito en la arquitectura moderna y siguen apoyando y fomentando la creatividad y la discusión de la arquitectura moderna. La Fundació Mies van der Rohe fue creada en 1983 por el Ayuntamiento de Barcelona, con el fin de lograr la reconstrucción del Pabellón Alemán para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, diseñado por Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969). Hoy desarrolla  diferentes actividades como premios, congresos, conferencias, exposiciones, talleres e instalaciones. Entre ellos, figura la organización, conjuntamente con la Comisión Europea, del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea –Premio Mies van der Rohe–  uno de los premios más prestigiosos de arquitectura en Europa.

Antecedentes

Mies Van der Rohe nace en Aquisgrán en 1886, cercano a la frontera con Holanda. Según S. Giedion, esta cercanía geográfica y el oficio de su padre, llevan a Mies tempranamente a una comprensión de la honesta albañilería y de la piedra, precursores de su interés en las formas más puras y el cuidado de los materiales. Fue colaborador en el estudio de Peter Behrens entre 1908 y 1911 (junto a Gropius y por un breve período también Le Corbusier, entre otros) cuyos proyectos industriales,  especialmente la planta de AEG, exponen el potencial expresivo del hierro y el cristal, materiales sobre las cuales Mies volverá en el desarrollo de su propio estudio. Tampoco es ajeno al influjo que significó la exposición de la obras de Frank Lloyd Wright en Berlín en 1910. Bruzo Zevi cita en su Historia de la arquitectura Moderna (Zevi, 1957) un extenso reconocimiento que escribe Mies en 1940: "La obra de este gran maestro presentaba un mundo arquitectónico de fuerza insospechada, claridad de lenguaje y desconcertante riqueza de formas... El impulso dinámico que surgió de sus ejemplos dio nuevo vigor a toda una generación". Giedion destaca que "entre los elementos de la obra posterior de Mies van de Rohe podemos reconocer, por una parte, el cuidado manejo de los nuevos materiales que había mostrado Behrens y, por la otra, la planta libre de las casas de Wright. El trabajo del grupo De Stijl, cuya exposición organizada por Theo van Doesburg, Corneluis van Eesteren y Gerit Rietveld en París en 1923 también ejerció influencia sobre Mies.

En 1912 instala su propio taller. Sus estudios de casa de campo, iniciados en 1923 indagan en la expresión de la planta libre de la casa entendida como un espacio fluido delimitado por planos, según la propuesta de Wright.

De esa época son también sus estudios para el rascacielos de vidrio y su proyecto para un gran edificio de oficina. En ellas, el edificio es un esqueleto estructural (de acero) envuelto en un sutil muro cortina de vidrio. Sin embargo, sus ideas en el papel no encuentran aún clientes.

En 1927 el Werkbund le encomienda dirigir el proyecto de la Colonia Weissenhof, en Stuttgart, una exposición de viviendas en las que participaron jóvenes y consagrados maestros de la arquitectura europea, principalmente alemana. Responsable de la dirección y del plan general (que luego fue modificado por consideraciones comerciales) Mies proyecta en ella un bloque de viviendas, en el que apela a la estructura de columnas de acero y plantas libres que se han configurado en parte fundamental de su gramática y que abren la mirada hacia una racionalización extrema de la arquitectura, la estructura y la construcción. En Tiempo, Espacio y Arquitectura, de S. Giedion, se publica una fotografía de la estructura en construcción de este conjunto de viviendas. Lamentablemente no hemos encontrado disponible esta fotografía para reproducirla. El proyecto, que domina el conjunto experimental de la Colonia Weissenhof, está estructurado en un entramado de columnas continuas y vigas portantes de acero, que liberan al edificio de la necesidad de muros portantes y otorgan al conjunto de una máxima flexibilidad para organizar la planta. En efecto, no todas las plantas son iguales e incluso, en algunas de ellas las columnas de acero atraviesan las habitaciones, solución que fue también criticada en su época. En su defensa, dice Giedion que "hay que dar a esta columna aparente un contenido afectivo nuevo que se añadirá su significación funcional: aquí están en acción unas fuerzas continuas. En nuestra vida nada es un fenómeno aislado: Todo es interdependiente: el interior y el exterior; lo de arriba y lo de abajo." El edificio de la Colonia Weisenhof es una obra de carácter unitario formado por "una estructura de acero que permitía una libertad revolucionaria en la distribución interior", según Ch. Norberg Schulz.

En 1929 recibe el encargo para la construcción del Pabellón Alemán para la exposición de Barcelona en que plasma los conceptos desarrollados en sus estudios de casa de campo. El proyecto, prolijamente reconstruido, es de una contemporaneidad abismante, aún hoy.

En 1931 recibe el encargo de proyectar una casa para la Familia Tugendhat, en Brno, república Checa. Esta obra, hoy también reconstruida, es comentada por Christian Norberg Schulz como la primera obra del arquitecto que se aleja de los estudios teóricos (el Pabellón de Barcelona y la casa en la Exposición de la construcción de Berlín en 1931) para resolver y poner en juego sus principios en un tema edilicio concreto. Al decir de Norberg Schulz, la casa Tugendhat es a Mies lo que la Villa Savoie representa en la obra de Le Corbusier. Construida en la ladera, se accede por el piso superior, que aloja los dormitorios. Una escalera circular lleva al piso inferior en que se sitúan el estar, comedor, estudio y servicios.  La planta es más compleja que la imagen esperada de un proyecto de Mies, sin embargo, Schulz no la entiende como una renuncia sino como la reafirmación de sus principios. La grilla de columnas cruciformes de acero cromado está rigurosamente dispuesta en el edificio y los apoyos continuos se hacen aparentes. En la articulación de la estructura y el espacio que define se pone en valor la afirmación de Mies de que una estructura clara hace posible la planta libre. La casa no acude a los muros extendidos hacia los patios de sus estudios teóricos o a la propuesta de Pabellón de Barcelona. Pero la grilla ordenada de columnas entrega un orden del que las tabiquerías y muros no portantes parecen deliberadamente separarse. De esta acción surge la tensión del espacio interior y ese orden riguroso que fuera tan caro y valioso a Mies van der Rohe y que, hasta hoy no deja de iluminar.

En un ambiente convulsionado y políticamente complejo, Mies van de Rohe fue director de la Bauhaus entre 1930 y 1933, año en que fue definitivamente cerrada por la presión nacional socialista dominante en Alemania, movimiento que había sido siempre un opositor férreo al proyecto de la Bauhaus desde sus inicios de Weimar.

En 1938 es invitado a dirigir la sección de arquitectura del Armour Institute, en Chicago, que luego toma el nombre de Illinois Institute of Technology. Es aquí donde florece el genio del maestro y se abren las posibilidades a su tarea de formador y de creador. Aquí, partiendo desde el inicio, plantea la oportunidad de descubrir, aún en las antiguas construcciones de madera, de piedra y de albañilería, las ricas posibilidades estructurales y la lógica de estas construcciones declarando que "cada material tiene, pues, sus características específicas, que debemos comprender si  queremos olvidarnos que todo depende no del material en sí si no de la forma en que lo empleamos". [1] Más adelante, el mismo texto cita "El largo trabajo del material, a través de la función, hasta el trabajo creador sólo tiene una finalidad: poner orden en la desesperada confusión de nuestro tiempo... Debemos hacerlo de manera tan perfecta que el mundo de nuestra creación florezca desde dentro. No queremos y no podemos hacer nada más. Nada mejor, para explicar el fin y el significado de nuestro trabajo, que las profundas palabras de San Agustín: lo bello es el esplendor de lo verdadero".

Encargado del plan maestro del IIT en 1939, se hace a la tarea de proponer un orden al conjunto que se va completando a medida que se construyen los edificios a partir de 1943. Giedion vincula el plan maestro del IIT a los primeros estudios de sus casas de campo, en que los 24 edificios proyectados mantienen entre sí una relación lineal que alude a la disposición de los muros en esos estudios. Una red de coordenadas ortogonales, de módulo 24 pies (apróx. 7,2m) traza el orden oculto de este proyecto.

Con el tiempo, Mies comienza una floreciente actividad arquitectónica en Chicago que luego se amplía a otras ciudades. Esta prolífica producción sobrepasa toda capacidad de cita en este artículo.
De ella, sin embargo, abordaremos dos proyectos que nos parecen que reflejan con precisión la mirada que ha madurado el arquitecto sobre el material y la obra que le es encomendada: la casa Farnsworth (1950) y el Crown Hall del IIT (1955). Nos interesan por el cuidado concepto de una arquitectura precisa, de profunda comprensión de la tecnología disponible asociada al acero y por su escala accesible. Dejaremos para otra oportunidad los edificios en altura, que responden al mismo orden y rigurosidad pero a otra escala.

La Casa Farnsworth


http://farnsworthhouse.org/

La Casa Farnsworth (Plano, Illinois, 1945-1950) lleva la reflexión y la traza rigurosa a un extremo que sólo puede ser entendido como una declaratoria, un manifiesto. El espacio habitable de la casa se manifiesta como el espacio contenido (debería decir el aire contenido) entre dos planos horizontales: el piso y la cubierta. El cerramiento es enteramente de cristal. Estos planos suspendidos sobre el terreno son sostenidos por ocho pares de columnas de acero que, acertadamente, no están en los vértices, generando un voladizo que aumenta la sensación de levedad. A la casa, que está a 1,5m sobre el terreno (para precaver las crecidas del vecino río Fox), se accede desde el prado a través de una escalera a una terraza lateral y desplazada. Alineado, otro tramo de la escalera permite acceder a la terraza cubierta que forma parte del cuerpo construido. La terraza y la casa comparten la misma métrica y disposición de los apoyos. Interiormente la planta (de aproximadamente 23,7m x 8,6m) es concebida como un espacio único, subdividido por un núcleo que contiene la cocina y los baños. El edificio, construido en perfiles de acero rigurosamente pintados de blanco se destaca sobre el fondo del paisaje natural en que se inserta. Su perfección y síntesis es tan radical que cuesta imaginar otra casa siguiendo la misma línea sin que sea una réplica o una copia. La propuesta revolucionaria y minimalista se transforma en un ícono que, pese a lo comentado, tiene varias reinterpretaciones y réplicas, incluida la casa de vidrio de Philip Johnson que, según se comenta, fue objeto de una discrepancia nunca plenamente resuelta entre ambos arquitectos. Lo que llama la atención de la casa Farnsworth es la extrema simpleza que emerge de una planta rigurosamente modulada. En ella se oculta el trazo y el orden claro que exigía el arquitecto a sus proyectos. Vista en planta, la casa emerge del plano y se despliega en el espacio. Los planos que lo conforman se han sintetizado a extremos mínimos: la plataforma del piso y la plataforma que da cobertura y protección. Entre ellas, nuevamente, lo menos posible: acaso una tenue piel transparente, los cerramientos de cristal. Esta síntesis tiene, sin embargo, limitaciones prácticas. La nula eficacia térmica del edificio lleva a algunos de sus propietarios a intentar controlar el efecto del calor mediante cortinas. Nuevos propietarios resignan esta condición y aceptan la propuesta original del proyecto, tolerando la condición del clima mediante ventilaciones cruzadas. Hoy, a 65 años de su construcción, una propuesta como ésta no sería posible. Hay más que buenos argumentos de habitabilidad, confort y, sobre todo eficiencia energética que harían impensable una casa como ésta ¿Deslegitima esto el proyecto? No en mi opinión. Hay aquí una discusión que confronta mi propia definición del objeto de la arquitectura, la obra habitada a entera satisfacción del habitante,  con el invaluable trabajo de aquellos que han empujado los límites de la arquitectura proponiendo una nueva mirada y perspectiva sobre su quehacer. Es el caso de esta casa que, como comentamos arriba, más que una casa es un manifiesto y como tal es riguroso y perfecto hasta lo insospechado. La casa Farnsworth es -en su reinterpretación de la condición de arquetipo de la casa- una abstracción poética que logra conmover. Desde el punto de vista del material –el acero- destaca el concepto general de la estructura del proyecto (cómo los planos horizontales  de los pisos y cubierta se apoyan en sendos pares de columnas, dejando los extremos en voladizo; la dimensión coordinada y ajustada de los elementos estructurales) que se pueden observar en las fotografías de su construcción. Pero sobre todo, es destacable el trabajo del detalle. Las conexiones entre vigas y columnas; la solución de todo el piso y la cubierta en el espesor de la viga de cerramiento; el calce y trazado del pavimento de mármol travertino, son sólo algunos ejemplos de este orden. En los textos y, especialmente en la red, se pueden encontrar una amplia galería de detalles constructivos que no nos es posible reproducir aquí.

Crown Hall del IIT

El proyecto del Crown Hall del Illinois Institute of Technology es, en opinión de muchos, el proyecto maduro que mejor representa el pensamiento de Mies van der Rohe. Con una planta libre de 120’ x 220’ (aproximadamente 36,58m x 67,05m), sus  más de 2.440m2 de superficie libre con una altura de piso a cielo de 5,50m responden al concepto de un espacio universal que puede ser adaptado indefinidamente a distintos requerimientos. Al igual que en la casa Farnsworth, lo que destaca este edificio es la racionalización y síntesis entre la arquitectura, la estructura y la construcción de este espacio que permite  múltiples actividades simultáneas. Nuevamente, cuatro pares de columnas son el orden de soporte básico, cuatro pares que columnas distanciadas a 60’ (aproximadamente 18,3m) que dejan, nuevamente, un excedente de 20’ en cada extremo.  Sólo que en este caso, se salva la luz mediante una gran viga transversal de la que cuelga la estructura de cubierta y de cielo. La viga principal queda, así, aparente y expresando toda la tensión y el esfuerzo estructural concentrado en este elemento esencial: cuatro pares de marcos conectados por sendas vigas transversales invertidas. Toda la compartimentación de la fachada surge de este orden que va subdividiendo rigurosamente las columnas secundarias que dan apoyo a las ventanas. Las divisiones interiores son tabiquerías revestidas en madera. Nuevamente, hay un  piso noble, elevado, sólo que en esta oportunidad el edificio no flota sobre el terreno si no que se apoya en él. Se repite el modelo de acceso mediante una sucesión de escaleras alineadas y plataformas que sí quedan sobre el terreno. Lo que ha cambiado es la escala, el color, el destino. Y aquí parece reconocerse la mano, la gramática del arquitecto. Este formato sistemático, este orden riguroso y metódico repite algunos detalles (el pilar lateral a la viga de coronación del paramento) y agrega otros (el pilar compuesto de la esquina). El lenguaje es el mismo, el edificio y las circunstancias son otros, el proyecto es otro. La estructura es tan simple, el uso de los recursos tan eficiente, la comprensión de la materia tan evidente. ¿No es así, acaso, que se construyen los mejores discursos o algunos de los más sensibles poemas?

Del proyecto del Campus y su conjunto de edificios dice Benévolo en su Historia de la Arquitectura Moderna que Mies “nos enseña que, sobre los renglones de un ritmo uniforme, empleando los mismos materiales –estructuras portantes metálicas, superficies de ladrillo o vidrio– se llega a una inmensa variedad y riqueza de soluciones, siempre cuando las proporciones, las textures, las articulaciones y los acabados no se repitan mecánicamente, si no que se estudian cada vez con igual e intacta espontaneidad: cada elemento adquiere así una extraordinaria intensidad expresiva y contribuye con su acento individual a la armonía del conjunto.”


Francis Pfenniger
Arquitecto Editor

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Benévolo, Leonardo; Historia de la arquitectura moderna; Editorial GG, 8ª edición; Barcelona 1999.
  2. Droste, Magdalena; Bauhaus, buhaus archiv; Editorial Taschen GmbH; Colonia, 2006.
  3. Giedion, S; Espacio, Tiempo y Arquitectura; Editorial Reverté; Barcelona 2009.
  4. Kahn, Hasan Udin; El estilo Internacional, arquityectura moderna de 1925 a 1965; Editorial Taschen GmbH; Colonia, 2001.
  5. Norberg-Schulz, Ch.; Intenciones en Arquitectura; Editorial GG Reprints; Barcelona 2001.
  6. Norberg-Schulz, Ch.; Arquitectura Ocidental; Editorial GG Reprints; Barcelona, 2001.
  7. Zevi, Bruno; Historia de la Arquitectura Moderna; Emecé editores S.A; 2ª Edición; Buenos Aires 1957.

Fotografías:


[1]  P. Johnson; Mies van der Rohe; Nueva York, 1947; citado en Benévolo, L; Historia de la Arquitectura Moderna; Ed GG; 8ª edición revisada y ampliada; 1999; pp. 698.