
A la edad de 65 años e inesperadamente ha muerto Zaha Hadid, reconocida arquitecta anglo-iraquí, premio Mies Van der Rohe en 2003, Premio Pritzker en 2004, Preamium Imperiale en 2009 y galardonada con la Royal Gold Medal el 2016. Su intensa actividad deja su sello impreso en la arquitectura, como también en el diseño de objetos y joyas. Posiblemente su frase "Quiero hacer edificios que produzcan un nuevo tipo de paisaje, que fluyan junto a las ciudades contemporáneas y las vidas de sus habitantes" la retrate plenamente y así sea recordada en el imaginario colectivo. Pero su trabajo y su vida están marcados, además, por la lucha y valentía femenina en un mundo predominantemente masculino, como el de la arquitectura. Ser mujer y musulmana con toda seguridad no le hacía las cosas más fáciles. Pese a ello -o tal vez por ello- su voz y su obra se abren un espacio reconocido y valorado. Su obra, en muchos aspectos pionera, es imposible de sintetizar aquí. Como lo comentara Alejandro Aravena recordando a Rafael Iglesias en la entrega del Premio Pritzker hace poco, siempre es triste cuando muere una persona que tiene aún tanto que ofrecer. Su trabajo y su estampa inconfundibles dejan un vacío difícil siquiera de imaginar. A sus cercanos nuestras condolencias.